Productos

Perrier

El agua Perrier fue descubierta en los tiempos de Julio César cuando los romanos dragaban una fuente en busca de agua en la localidad francesa de Vergéze, pequeña localidad situada a 17 km de Nimes (Francia). Siglos más tarde, en 1863, Napoleón III publicó un decreto otorgando al agua el reconocimiento de agua mineral natural y permitiendo la explotación del manantial.

En 1898 Louis-Eugène Perrier, un médico francés, adquirió el manantial de Vergéze e investigó más profundamente sobre las propiedades terapéuticas del agua. Ese mismo año, Perrier fue declarada de interés público.

En 1903 el manantial pasó a manos de un aristócrata inglés, Saint John Harmsworth, quien creó la famosa botella verde, conservada hasta el día de hoy. A partir de ese momento, Perrier empezó a comercializarse con éxito en Inglaterra.

Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, la fábrica queda altamente degradada. No obstante, Gustave Leven confía en ella y decide dotarla de la última tecnología y maquinaria. El tiempo le da la razón y poco después se expande por toda Europa.

Más tarde se extendió a Estados Unidos, ganando reconocimiento mundial gracias a su estilo único y vanguardista, expresado a través de sus colaboraciones con importantes artistas del siglo XX (como Villemote, Warhol o Dalí, entre otros).

Imágenes