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5 Jotas de Sánchez Romero Carvajal

Fue en 1879 cuando D. Juan Rafael Sánchez Romero abrió el primer matadero de Jabugo, un pequeño pueblo de la provincia de Huelva. Gracias a su iniciativa, Jabugo, con el tiempo, se convertiría en la cuna del mejor jamón del mundo. Desde entonces, el objetivo de Sanchez Romero Carvajal ha sido la elaboración de los mejores productos derivados del cerdo ibérico.
Jabugo se encuentra dentro del parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, declarado “Reserva de la Biosfera” por la UNESCO. A sólo unos escasos 100 kilómetros de las ciudades de Huelva y Sevilla.
Su microclima único: calurosos veranos, fríos inviernos carentes de nieve y hielo, seco por el día y húmedo de noche, reúne unas condiciones tan favorables para lograr un jamón de máxima calidad; por ese motivo Sánchez Romero Carvajal lleva desde 1879, más de cien años, elaborando en Jabugo el auténtico jamón ibérico de bellota Cinco Jotas.
Las dehesas de Jabugo están formadas por extensos bosques de encinas y alcornoques, donde abundan también las hierbas aromáticas como el tomillo y el romero, que se convierten en un excelente complemento en la dieta de los cerdos.
La alimentación del cerdo ibérico a base de bellotas y hierbas aromáticas durante la montanera así como el ejercicio que realiza en búsqueda de su alimento, retarda el engorde y logra que la grasa se infiltre aún más entre sus masas musculares. El resultado será una jugosidad, aroma y sabor incomparables.
El sabor y la calidad incomparable de un Jamón Ibérico Puro sin cruces radica principalmente en las características propias de esta raza de cerdos. Sánchez Romero Carvajal cuida la selección genética de sus reproductores, los cuales pasan por un estricto examen de calidad para garantizar y asegurar la pureza de esta raza única en el mundo.
El proceso realizado abarca desde la crianza del cerdo hasta la curación de cada pieza en las bodegas.
Siempre bajo la mirada atenta de una figura única, el maestro jamonero, y por supuesto siguiendo un estricto Sistema de Gestión de Calidad.
La salazón, a base de sal marina, es un punto crucial en el delicado y lento proceso de elaboración artesanal de las paletas y los jamones. Sólo controlando este arte a la perfección cada pieza obtendrá su punto justo de sabor.

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